Juan de Borja: padre de la “Empresa Hispánica”


El libro Empresas Morales de Juan de Borja representa un paradigma para la emblemática castellana al ser el primer ejemplar de un autor español que aborda dicho campo y que, a su vez, combina elementos plásticos y literarios, todo en pro de su obra. Este personaje, Juan de Borja, es el segundogénito hijo de Francisco de Borja y Leonor de Castro. Aunque nació en 1533 en Bellpuig, tuvo que pasar los primeros años de su vida en la corte debido al trabajo que desempeñaba su padre. La principal consecuencia radica en que Juan se ve imbuido en un ambiente donde lo cultural e intelectual están a la orden del día. Asimismo, resulta notoria su relación con la orden jesuita, la cual deja un poso relevante en su formación.

Posteriormente continuará sus estudios de filosofía, pero esta vez en la Universidad de Alcalá. No obstante, en este periodo tampoco se desvincula de la influencia jesuítica. En 1552 Borja regresó a Gandía y contrajo matrimonio con Lorenza de Oñaz y Loyola[1], de cuya simiente nacieron cuatro hijas.[2] Como fruto de sus nupcias comienza su carrera diplomática al servicio de Felipe II en 1568. En estos momentos tiene lugar una misión en Portugal que resultará reseñable en su trayectoria, empero, debe abandonar el país luso a causa de la enfermedad que aqueja a su esposa, quien finalmente fallece. Años después, concretamente en 1576, contrajo esponsales con Francisca de Aragón-Barreto, quien era prima segunda por parte de la familia materna. Ese mismo año aconteció un hecho vital, fue nombrado embajador en Praga justo cuando empezó a reinar Rodolfo II.

Fue durante su estancia en la ciudad de Praga cuando se gestó en la imprenta de Jorge Nigrin su ilustre volumen, en 1581. Los cargos que desempeñó luego de su delegación en dicha ciudad fueron varios: mayordomo mayor de la emperatriz doña María, presidente del Consejo de Portugal, miembro del Consejo de Estado y mayordomo de la reina Margarita de Austria. Finalmente falleció el día 3 de septiembre de 1606 en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.[3]

Si bien es cierto que Borja ha sido el primer español en realizar estas empresas, esto no quiere decir que su libro sea el único en llegar al mismo. De este modo, son varios los libros que se pueden rastrear. En primer lugar, destacan los Emblemas de Alciato, que fueron ampliamente conocidos por los humanistas aragoneses. No obstante, a pesar de que fue un libro traducido a otras lenguas desde fechas tempranas, la edición castellana[4] se dilató más en el tiempo. Adicionalmente, conviene señalar las imprese italianas de Paulo Giovio, cuyo éxito en la península tuvo como consecuencia una traducción al castellano prácticamente inmediata. Por último, merece la pena reseñar la figura de Juan Lorenzo Palmireno, quien editó en griego los Hieroglyphica de Horapolo. Conviene apuntar que tanto Palmireno como Borja fueron coetáneos, sin embargo, no coincidieron.

Para la concepción de dicha obra, su estancia en Portugal resulta indispensable. Es en el país luso donde germinan las Empresas Morales, las cuales poseen una característica que las diferencia con respecto a las demás: los motivos de tipo geométrico y cosmográfico. Una posible explicación que aduce Mahíques es el estrecho vínculo que se desarrolló entre Borja y Francisco de Holanda, cuyas pinturas denotan también un cariz geométrico-cosmográfico, así como una preocupación por la iconografía bíblica.

De igual manera, otro de los pilares en los que sustentar esta magna obra descansa en la formación jesuítica que Borja detentó. San Ignacio de Loyola, padre de la Compañía de Jesús, confirió una especial importancia a las imágenes y a como estas podían influir en la meditación. Esto sería lo que se ha denominado como compositio loci, elemento que está muy próximo a lo que Gregorio Magno planteó, quien sostenía que la pintura era la Biblia de los iletrados. Además, su propio progenitor, Francisco de Borja, elaboró unas meditaciones sobre los evangelios en las cuales debían aparecer imágenes, aunque parece ser que finalmente no tuvo éxito. Pese a ello, no hay que olvidar que con anterioridad la Devotio moderna trató de regularizar imagen y concepto.

La configuración de la emblemática se debe a la organización de tres tendencias: primeramente, el jeroglífico de raíz horapoliana, después la empresa y por último el emblema. Estos dos últimos poseen como rasgo común los elementos de los que disponen. Así, la inscriptio sintetiza el contenido, la pictura lo ilustra y la suscriptio lo explica.[5] Estos tres ingredientes serán lo que constituya el Emblema triplex. Ahora bien, las Empresas Morales de Juan de Borja se caracterizan fundamentalmente por ser imprese sin seguir a los comentaristas italianos.

Todo ello permite afirmar que sus empresas poseían un carácter eminentemente didáctico, el cual se encontraba en sintonía con el propósito primigenio de los emblemata de Alciato. De este modo, el volumen de Borja sería una fusión entre dos elementos: la impresa por su modelo formal y el emblema por su sentido funcional. Así pues, en el libro de Borja lo único que se encuentra en latín es la inscriptio, generándose un texto de fácil compresión para los lectores. El hecho de que el epigrama sea en prosa larga no debe parecer extraño, ello trae consigo una popularización del mismo, lo cual permite no solo un conocimiento más asequible, sino también una mayor expansión.

Si su estancia en Portugal fue importante para crear su obra, también lo será el hecho de hallarse en Bohemia al servicio de Rodolfo II. El ejemplar se vio supeditado a las circunstancias del lugar, puesto que la decoración de las cartelas responde al ornamento manierista postalpino, caracterizado según Konecny por el uso del Rollwerk y Beschlawek. Este mismo ha señalado que la editio princeps de Praga pudo tener como principal grabador a Erasmo Hornick.

Este conjunto de características hace que la obra de Juan de Borja resulte inconfundible. La primera edición de Borja constaba de cien empresas, sin embargo, fueron ampliadas en la segunda, dejando la duda de si de verdad fueron realizadas por el mismo autor o no. Asimismo, se ha denominado como la “Empresa Hispánica” por parte de algunos autores. Esta vertiente será continuada por las Empresas Sacras de Núñez de Cepeda y las Empresas Políticas de Diego de Saavedra, con quien difiere en el contenido.

Tratar de analizar todas estas cuestiones desde el campo de la Historia del Arte a menudo resulta complejo puesto que se tiende a centrarse demasiado en la pictura y a dejar de lado la narratio. No obstante, a pesar de que la Historia del Arte y la Historia de la Literatura pueden parecer distantes a priori, ambas disciplinas se ven unidas en el campo de la Emblemática. De tal modo que se genera un nexo común entre el texto y la imagen, los cuales remiten, como afirmaba Mahíques, a la antigua unidad de todas las Artes. Conformando una suerte de diálogo que estuvo sobremanera presente en la cultura del Barroco.

Isabel Escalera Fernández


[1] Lorenza de Oñaz y Loyola era hija de Martín García de Oñaz y Loyola, hermano de San Ignacio.

[2] Sus hijas se llamaban Leonor, Magdalena, Francisca y Juana. Un dato poco conocido, según Mahíques, son los enlaces matrimoniales de sus vástagos con la dinastía imperial inca del Perú.

[3] La causa de su muerte se debió a una fuerte gota, a la cual ha de sumarse un accidente. “Bajando por la escalera, se le fueron los pies y cayó […]; pero después se ha ido agravando el mal y padece mucho de la orina”. García Mahíques, R.: Ob. Cit. p.31.

[4] Bernardino Daza Pinciano fue el responsable de realizar la versión en castellano y su reedición fue encargada a Guglielmo Roviglio.

[5] El jeroglífico solo cuenta con los dos primeros elementos, se distingue por no tener la suscriptio.


Bibliografía

Borja, Juan de.: Empresas Morales. Valencia, España, Edición de Rafael García Mahíques, 1998.

Bravo-Villasante, Carmen: La literatura emblemática. Las “Empresas Morales” de Juan de Borja. Anuario de la Sociedad Española de Literatura General y Comparada, Vol. III, 1980, pp.27-40.

García Mahíques, Rafael: Empresas Morales de Juan de Borja. Imagen y palabra para una iconología. Valencia, España, Ayuntamiento de Valencia, 1998.

García Mahíques, Rafael: Las Empresas Morales de Juan de Borja. Matizaciones en torno a emblemática e iconología. Actas del I Simposio Internacional, Universidad de A Coruña, 1996, pp. 75-92.

Martínez Sobrino, Alejandro y García Román, Cirilo: Las Empresas Morales de Juan de Borja, instrumento de pedagogía jesuítica. IMAGO, Revista de Emblemática y Cultura Visual, nº9, 2017, pp. 73-86.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out /  Canvia )

Google photo

Esteu comentant fent servir el compte Google. Log Out /  Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out /  Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out /  Canvia )

S'està connectant a %s