Vidriería contemporánea


Català

Los que somos amantes del arte contemporáneo no solemos encontrar muchos rincones sacros que tengan en cuenta el arte de hoy.

Me explico: desde que el poder es poder y desde que las instituciones son instituciones -de cualquier tipo, se ha querido lo mejor para sus edificios, ornamentos, vestimenta, etc. Es así como nacen los comitentes, mecenas, etc, desarrollándose el arte desde los siglos de los siglos. ¿Qué pasa, pues, ahora? Que a menudo, en el caso eclesiástico, no se quiere apostar por artistas contemporáneos y terminan haciendo murales de dudosa calidad. ¡Por eso un hallazgo como la abadía de Concas, en Francia, es toda una maravilla!

La iglesia abacial de la Santa Fe, en Conques, provincia de Aveyron (Avairon en occità), es un edificio gigante en medio de un pueblecito encantador en el Midi Pyrenees, de estilo románico occitano, que formaba parte del Camino de Santiago francés que pasaba por Le Puy, y que es UNESCO desde 1998. Un repaso rápido a su historia nos destaca que empezó como una pequeña abadía pe acoger los peregrinos, hacia el 819, y sobre esta, en el siglo XI, se construyó la actual, reaprovechando algunas de las paredes del antiguo edificio, que aún se pueden ver.

Uno de los encantos de este edificio es que cuando decidieron restituir la cristalería que estaba totalmente destruida, lo hicieron con un artista contemporáneo de la zona: Pierre Soulages. El proyecto, de 104 vidrieras, fue hecho entre los años 1987 y 1994, convergiendo así el románico medieval y el minimalismo de su cristalería contemporánea. Sus estudios sobre la abstracción geométrica hicieron que encontrara placer en el hecho de buscar elementos de la simbología medieval, creando estas líneas verticales que se elevan, hacia el misterio del Cielo. Hablamos de contemporaneidad y espiritualidad religiosa en un mismo plano. Las líneas no son paralelas, por lo que crea movimiento en la visión; además, el blanco apergaminado del vidrio -se dice que se inspiró en los pergaminos que cubrían las ventanas de las tempranas iglesias románicas, hace que entre la luz de una manera translúcida, y con diferentes tonalidades dependen del momento del día y la posición del sol. Se puede ver como queda en estas fotos del exterior, a continuación:

 

Musée Soulages

Visitamos, después de Conques, la ciudad de Rodez (Rodés en occitano), a unos 40km. Allí tienen el Museo Soulages, un edificio hecho por los catalanes RCR arquitectes en 2008, y dedicado a este artista. Se trata de la colección que el propio Soulages y familia cedieron a la ciudad entre los años 2005 y 2012, y que constituyen las obras, bocetos y pensamientos de los primeros treinta años de su creación.

Una de las salas contiene la cristalería de Concas. Es decir, el proyecto. Una especie de boceto a tamaño real de lo que serían posteriormente los vitrales de la abadía. En ella se puede ver claramente los cambios de sentido y de direccionalidad de las líneas, los supuestos colores que se dejarían ver a través de la luz que entrara dependiendo del momento del día, etc. La unión entre espiritualidad medieval y contemporánea.

El azul y el negro

A Pierre Soulages se le llama “El pintor del negro”, ya que experimenta con este no-color (hay que recordar que, teóricamente, el negro no es un color sino la ausencia de colores, -y el blanco es todos los colores a la vez).

Casualmente cuando fuimos al Museo había una temporal de Yves Klein. Nada mejor para dialogar con los negros de Soulages que Klein y sus azules. Éste, Klein, reivindicaba el azul como canto a la vida y la esperanza, una fuerza física y espiritual; una ruptura con la angustia de las guerras mundiales. Con este azul primigenio, estas aguas bíblicas quería expresar la inmaterialidad absoluta y el espacio infinito a través del color puro.

Pierre Soulages, por su parte, es conocido por sus pinturas monocromas negras, que comenzó a realizar a partir de 1976. La pintura como una metáfora de oscuridad. Junto con otros artistas de los años 40 y 50 franceses, crean la corriente pictórica Tachismo, siendo un expresionismo abstracto europeo, con uso de la action painting, el goteo, las manchas, directo sobre el lienzo.

Es así como, con el tiempo, trabaja con el barniz en lugar de la pintura, dándole a su obra acabados en negro y tonos metal. Lo podríamos resumir con la espacialidad de Oteiza (que ya sabéis que en el Cultius, siempre que podemos, hablamos de él, de Oteiza), el misticismo de Mark Rothko, aisí como con el cromatismo frío de Klein. Un conjunto de experimentaciones que lo llevaron más allá de la pintura.

El arte contemporáneo y la espiritualidad a menudo van de la mano, pues la mayoría de los creadores contemporáneos plasman su interior, crean arte a través de sus vivencias o sentimientos, por lo que la espiritualidad y la religión forman parte de este aspecto contemporáneo de la creación, ligados al artista.

Guiomar Sánchez Pallarès

Fotografía de portada y resto de fotografías: propias Cultius Culturals © 2019

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