Escultura contemporánea


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Podríamos decir que los monumentos conmemorativos existen desde que existen los conflictos, más o menos. Ejemplos son las columnas o los arcos conmemorativos romanos: la Columna Trajana o el Arco de Tito, o el de Bará en Tarragona.

A lo largo de los siglos este concepto va variando, como también lo hacen los géneros y los estilos, pero la estatuaria monumental que representa una batalla o un hecho histórico sigue, al menos, con características similares aunque pasen los años.

En Tarragona tenemos los Despullats, que de hecho se llama Monumento a los Héroes de 1811 (1910 a 1919). Es un monumento conmemorativo a los caídos tarraconenses durante la guerra de la Independencia española, del escultor Julio Antonio (Móra d’Ebre 1889 – Madrid 1919), uno de los artistas más reconocidos de principios del siglo XX en Tarragona. Sabemos anécdotas, la vida, las peripecias de sus obras escondidas durante el franquismo… almenos los millenials como nosotros, ya que en el colegio nos llevaban de vez en cuando en el Museo de Arte Moderno de la Diputación de Tarragona, donde tienen varias salas monográficas dedicadas al conocimiento de este artista emblemático de la ciudad.

Monument als Herois de 1811, Tarragona. Wikimedia Commons

 

Este año se celebra el centenario de la muerte del artista de Móra d’Ebro. Precisamente, en conmemoración suya, el museo ha realizado una exposición con artistas contemporáneos que, todos ellos ganadores de ediciones pasadas del Premio de Escultura Julio Antonio, pretenden adentrarse en cómo ha cambiado el hecho escultórico, repensando y reformulando el arte y la obra de Julio Antonio, paseando por las salas del museo.

La muestra Julio Antonio – Stendhal 1919-2019 quiere hacernos reflexionar sobre los cambios y las semejanzas de cien años de producción artística en el Camp de Tarragona. Vemos como la escultura, en la actualidad, tiene más que ver con la teatralidad y la performance, a veces, transgrediendo los parámetros de la técnica y de los géneros. Un ejemplo es Flores malsanas de Miquel García, donde la escultura, tal como se conocía antes, la conforma únicamente un atril con un libro, y en cambio forra la totalidad del muro con imágenes y dibujos de las plantas que pueblan las páginas del libro expuesto. La pared se convierte en escultura, toda ella.

 

Un poco más allá Ester Ferrando nos habla del anonimato y de la intimidad, con la sencillez de un balcón y de las voces y los ruidos que oímos fuera, nos traslada a un relato privado y cotidiano. Encontramos dos, de obras de Ester Ferrando, en el museo; la segunda, Silencio diario, forma parte de la muestra permanente, y nos desplaza simbólicamente a los rituales íntimos del hogar.

‘A fora’ Ester Ferrando. Foto pròpia

Otra de las piezas que más nos llamó la atención fue Bustos del azar, de Federico Sancho, que dialoga frente a frente con uno de los bronces de Julio Antonio, siglo XX y siglo XXI enfrentados, lejanos pero a la vez más cercanos que nunca.

‘Bustos del azar’ Miquel García. Foto pròpia

La contemporaneidad a cada paso. Algunas tienen sobre todo un punto de interacción, de movimiento, de pedirnos adentrarnos en él, además de enfrentarlas. Ya hablamos en otro artículo del arte que nos exige participar, en ese caso a raíz de la exposición en La Pedrera de BCN. Ejemplos en esta expo son la instalación My White Whale de Àngel Pomerol, en la que hay que participar activamente para acabar de redondear la experiencia, con papelitos y ventiladores.

Part de la instal·lació d’Àngel Pomerol. Foto pròpia

 

Otra de las instalaciones de este estilo es el La pell cega de Eduardo Valderrey, donde unas telas descansan en el suelo de la sala, y al pasar por delante se acciona un mecanismo de aire que hace elevarlas y danzar en el aire, como unas ondas de plástico blanco, y con una luz azul que se proyecta desde el fondo de esta fantasmagórica producción danzante.

Estas y otras esculturas contemporáneas configuran la exposición temporal, que esta vez se expande por todas las salas, dialogando con otras obras permanentes del museo. La exposición, en sí misma, es un monumento conmemorativo a Julio Antonio.

Guiomar Sánchez Pallarès

 

JULIO ANTONIO – STENDHAL | 1919-2019

Hasta el 21 de abril en el Museu d’Art Modern.

Foto de portada: Roger Caparó, llum als ulls

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