Cómo la poesía llegó a África y Asia gracias a la Primera Guerra Mundial


Català

En un reciente viaje a Londres y en busca de libros sobre la primera guerra mundial, cayó en mis manos The world’s war, forgotten soldiers of empire del escritor David Olusoga.
Raro es encontrar libros que hablen de la primera guerra mundial, más aún cuando éstos hablan de minorías que participaron en dicho enfrentamiento.


Siempre me pareció extraño no encontrar información sobre la Primera Guerra Mundial, el hecho es que la Segunda se traga todo lo que la historia contemporánea ofrece a estudiantes de secundaria y público en general.
Pero el hecho es este, sin la Primera, la Gran Guerra, nunca habría habido una Segunda y hay que remitirse ésta para entenderla; este hecho tan simple, quizás por su sencillez pasa desapercibido, sino, ¿Cómo sería posible que Europa volviese a una gran matanza en tan solo 21 años?

Portada de ‘The world’s war. Forgotten soldiers of empire’

La Primera Guerra Mundial es un conflicto que no se resolvió, no tuvo conclusión, se pactó un armisticio y con ello no llegó la paz, sino que llegó la victoria. Francia, Reino Unido, EEUU y demás potencias aliadas dejaron Alemania postergada, sola y vulnerable. Este gran castigo fue uno de los causantes del posterior alzamiento del sentimiento de venganza que recogió el discurso nacionalsocialista, la revancha fascista en Italia y el auge de los nacionalismos que destrozarían cualquier tipo de simpatía internacional.

El conflicto se globalizó, pero se originó en la vieja Europa. El sistema de alianzas y de miedo hizo saltar todos los pactos de la próspera Europa, que vivía su edad dorada ya que llevaba un largo período de paz.
La Gran Guerra, la guerra que tenía que acabar con todas las guerras -así lo creían sus dirigentes y participantes- fue la mayor herramienta de destrucción de la historia de la humanidad, así como también la mayor herramienta de comunicación.

Avanzando en el conflicto, al ver que éste se atascaba aparece la guerra de trincheras. Los imperios, sobretodo el británico y Francia, junto a sus colonias, traen al continente a miles de soldados originarios de allí. Las colonias pasaron a ser el granero de carne para la primera línea.

Es en este momento cuando aparece el ideólogo francés Charles Mangin, más adelante apodado como ‘el carnicero’.
Charles Mangin escribe La force noire (La fuerza negra). Libro en el que argumenta que las guerras del futuro las han de llevar a cabo las tropas negras; las describe como más aptas para la guerra, justificándolo con la teoría de que son razas preparadas para la lucha ya que siempre han estado de refriega, por ello las considera en el papel como tropas de élite, en realidad lo que serán son carne de cañón para el frente ya que Francia preferirá la sangre negra antes que una gota de sangre francesa.

Tropas negras. Fuente: dailymail.co.uk

Hubo un gran impacto social tras la llegada de éstas tropas ya que Europa veía a los negros algo así como una atracción de circo.
Llegaron a primera línea cambiados de mundo totalmente, por poner un ejemplo los soldados negros no se asustaban por la artillería y las explosiones porque desconocían qué era una bomba y un proyectil de artillería, así que en medio de una andanada de artillería ellos se encontraban durmiendo. Para Charles Mangin esto no hizo sino aumentar su teoría de las razas guerreras, los mandatarios franceses vendieron la idea de que las tropas negras subían la moral de las tropas blancas francesas ya que ver esa ausencia de miedo ante la muerte de un “ser” inferior solo hacía que poner a prueba su gallardía como hombre. Por ello las tropas negras rápidamente fueron trasladadas donde habían los bombardeos más indiscriminados. Hay que decir que cuando éstas tropas empezaron a morir por la artillería la magia se acabó para ambos.
Las tropas blancas francesas comenzaron a ver como malos augurios la llegada de tropas negras ya que significaba un bombardeo o una carga de frente.

Joe Lunn, el mejor historiador americano de la primera guerra mundial estimó que las probabilidades de muerte en un soldado negro eran de 2,5 veces superior en el frente occidental que la de un soldado blanco francés y de 3 veces superior a los procedentes de Wolof, Tukulor y Bambara, tribus del oeste africano que según los expertos coloniales estaban más preparadas para la guerra.

Hay grandes distinciones de cómo trataban las tropas coloniales la sociedad francesa y británica. Dentro de las concepciones de imperio que tenían ambas potencias para los ingleses y franceses. Los ingleses veían a sus colonias como razas marciales, preparadas para la guerra y puesto que les habían dado el don de la civilización ahora estaban en deuda con la metrópolis. Los franceses, en cambio, veían a sus colonias como “le petit enfant” el niño pequeño. La sociedad francesa veía a sus colonias como el niño pequeño que agarra la bandera francesa para ir al frente, un sentimiento de ternura e incluso a veces de valentía, pero jamás como a un semejante. Sin embargo las diferencias sociales en este aspecto son amplias.

Soldados indios IWW. Fuente: bbc.com

A las tropas africanas y asiáticas se las convencía con dinero y promesas; promesas de mayor estatus social a la vuelta, tierra, ganadería… pero sobretodo dinero, que más adelante verán que no aparece.
La gran mayoría de tropas coloniales que se utilizaron en Europa fueron africanos e indios del imperio británico.
Estas tropas, evidentemente iletradas y analfabetas enviadas con engaños a primera línea de infantería entraron en contacto con tropas europeas, que muchos hablaban incluso el mismo idioma y en ese entorno comenzaron a culturizarse, muchos aprendieron a leer y muchos de ellos también a escribir. Todos querían formarse en la escritura para enviar cartas a África e India, para avisar a sus familiares y amigos que ni se les ocurriera venir a Europa, que la guerra aquí era mucho más mortífera de lo que habían visto jamás.

Africanos e indios comenzaron a escribir y a enviar cartas a casa. Comenzó para muchos la escritura y en cada carta mejoraban sus habilidades escritas.
La primera guerra mundial es también recordada, sobre todo para los británicos, como una guerra llena de poetas y escritores que fueron al frente. Estar rodeado de desidia así como de muerte hizo que muchos poetas sacaran toda su creatividad en el fango.
Esta desidia, caos y muerte comenzó a verse reflejada en poemas que enviaban las tropas africanas e indias a sus casas, estos poemas comenzaron a llegar a la prensa de sus zonas y es así como la poesía comenzó a abrirse camino en países como India, Egipto, Senegal…

El poema más famoso de la Primera Guerra Mundial es: En los campos de Flandes de John McCrae, tan famoso llegó a ser que la amapola se ha convertido en símbolo de esta contienda.

En los campos de Flandes

crecen las amapolas.

Fila tras fila

entre las cruces que señalan nuestras tumbas.

Y en el cielo aún vuela y canta la valiente alondra,

escasamente oída por el ruido de los cañones.

Somos los muertos.

Hace pocos días vivíamos,

cantábamos, amábamos y eramos amados.

Ahora yacemos en los campos de Flandes.

Contra el enemigo continuad nuestra lucha,

tomad la antorcha que os arrojan nuestras manos agotadas.

Mantenerla en alto.

Si faltáis a la fe de nosotros muertos,

jamás descansaremos,

aunque florezcan

en los campos de Flandes,

las amapolas.

Sir Nizamat Jung Bahadur. Fuente: wikimedia commons

 

Otras muestras de poemas de personas de las colonias francesas y británicas sobre la Primera Guerra Mundial lo encontramos en figuras como Sir Nizamat Jung Bahadur, que escribió poemas patrióticos de apoyo. A Inglaterra (1914), se dirige a la patria:

Thine equal justice, mercy, grace

Have made a distant alien race

A part of thee!

Tu justicia igual, misericordia, gracia

Han hecho una distinta raza distante

¡Una parte de ti!

Aunque la poesía de Jung no es terriblemente buena, sí nos recuerda que se trató de un conflicto colonial. Sarojini Naidu, por otro lado, era de calidad excepcional. Conocida como “la ruiseñor de la India”, Naidu era una política y también poetisa: una luchadora de por vida por la independencia que se convirtió en la primera gobernadora estatal de su país. Su poema más conocido es El regalo de la India (1915), que describe a los muertos:

Gathered like pearls in their alien graves

Silent they sleep by the Persian waves,

Scattered like shells on Egyptian sands,

They lie with pale brows and brave,

broken hands,

They are strewn like blossoms mown

down by chance

On the blood-brown meadows of

Flanders and France . . .

Reunidos como perlas en sus tumbas alienadas

Silenciosos duermen junto a las olas persas,

Dispersos como conchas en las arenas egipcias,

Mienten con cejas pálidas y valientes,

manos rotas

Están esparcidos como flores cortadas

por casualidad

En los prados de color marrón sangre de

Flandes y Francia…

Sarojini Naidu. Fuente: wikimedia commons

The whites had taught him how to rip

A Nordic belly with a thrust

Of bayonet, had taught him how

To transmute Nordic flesh to dust.

 

And a surprising fact had made

Belated impress on his mind:

The shrapnel bursts and poison gas

Were inexplicably color blind.

Sterling Brown

Los blancos le habían enseñado a romper

Un vientre nórdico con un empuje

De bayoneta, le había enseñado cómo

Para transmutar la carne nórdica en polvo.

Y un hecho sorprendente había hecho

Una tardía impresión en su mente:

La metralla explota y el gas venenoso

Inexplicablemente daltónico.

 

Omar Bravo
Texto y traducción de los poemas

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