Descubriendo Pilsen


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Pilsen, en checo Plzeň, es un nombre del que probablemente muchos habéis oído hablar, sobretodo cuando hablamos de cerveza, quizás pero, no tantos saben que el origen etimológico recae en una pequeña ciudad del oeste de la República Checa. Este verano estuvimos allí 🙂

Con unos 170.000 habitantes, Pilsen es la cuarta ciudad más poblada del país. El casco antiguo no es muy grande pero tiene mucho encanto. Si planeamos el viaje con un poco de antelación es recomendable reservar las entradas para las visitas guiadas que nos interesen, en nuestro caso fueron la de la cervecería Pilsner Urquell y la de la ruta histórica por la red de galerías y túneles subterráneos.

Para empezar bien el día, ¿qué mejor que desayunar en algún café cerca de la plaza de la República mientras nos vamos acostumbrando al cambio de moneda? (aunque en la mayoría de sitios aceptan euros).

Con la calma vamos caminando (15 min) hacia la fábrica de cerveza de la Pilsner Urquell, hoy nos vamos a adentrar en la producción y la história de esta cerveza mundialmente conocida.

Antes de 1840, la cerveza estandard de Bohémia era oscura, turbia y de baja calidad hecha a partir de una fermentación en caliente. Los burgueses de la época no estaban muy contentos con el producto y decidieron invertir en un nuevo método de producción, liderado por el maestro cervecero bávaro Josef Groll. La nueva cerveza se sirvió por primera vez en 1842: había nacido la Pilsner Urquell.

Mientras nuestra guía nos va explicando detalles históricos, vamos pasando primero por la planta de embotellamiento y después por los depósitos de fermentación. Los ingredientes básicos de esta cerveza tan especial están profundamente atados al territorio, des del agua hasta el lúpulo y los cereales.

La ruta acaba en la bodega de la fábrica donde la cerveza se almacena antes de embotellarla. Allí nos sirven un vaso de cerveza no filtrada a todos los visitantes a modo de cata, sin duda muy recomendable para los amantes de esta bebida.

Imatge 9: Cervesa Pilsen

Nos despedimos de la fábrica para ir a comer, y acabamos en el Cafe la Rose, en una calle también del centro histórico. El servicio es rápido y nos permite recuperar fuerzas antes de empezar la segunda visita guiada, esta vez por los túneles subterráneos de la ciudad, una red de 20 km empezada a construir durante la edad media (x. XIV) para proteger a los habitantes de conquistas y asedios. Actualmente solo 750 m están abiertos al público, a unos 12 m de profundidad. La visita empieza en el museo de la cerveza, ¡coged abrigos que dentro de los túneles refresca!

Ya para terminar la visita de Pilsen, vale la pena visitar la gran Sinagoga, construida a finales del siglo XIX y la segunda más grande de Europa después de la de Budapest. De un estilo difícilmente clasificable, hablaríamos de una combinación de elementos neo árabes y neo románticos, mientras que la torre en forma de cebolla recuerda a las iglesias ortodoxas del este de Europa. Partes de la sinagoga són utilizadas hoy en día por la comunidad judía de la ciudad, mientras que el hall central se usa para conciertos y exposiciones.

Si se quieren visitar museos (Museo de la Bohemia del oeste, historia nacional de la región de Pilsen, etc.) quizás vale la pena una estada de fin de semana, pero si solo se visita la ciudad, un día es suficiente para hacerse una idea de la ciudad y aprender los hechos históricos más relevantes.

Rosa M. Torrademé

 

 

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