Bellezas escondidas a primera vista: Espais Ocults


Català

En todas las ciudades hay esas casas emblemáticas que todo el mundo conoce y que destacan por su historia y arquitectura. ¡Sin ir más lejos, tenemos la Casa Batlló o la Casa Milà en medio de Barcelona! Por desgracia también tenemos casas preciosas escondidas y desconocidas incluso por los mismos residentes. Ya sea porque son de particulares que habitan en ellas o porque la familia no ha tenido el suficiente dinero para restaurarla.

Es por eso que ha surgido esta iniciativa:  Reus Espais Ocults, a través de la asociación Espais Ocults, que ya había realizado actividades en otras localidades, y concretamente en Reus era su tercera edición. Se que quiere dar a conocer sitios cerrados la gran parte del año (con alguna excepción, como es el Pabellón de los distinguidos de Pere Mata), de forma gratuita y acompañados de unos voluntarios (todos con la misma camiseta, y compartiendo sus imágenes a través del Hashtag #voluntarisexy y evocando buen rollo) que te explican las curiosidades históricas o arquitectónicas de cada edificio. Consta de 12 espacios para visitar en 48 horas, tarea imposible de conseguir a causa de las largas colas que se formavan. Los 12 espacios eran: Instituto Pere Mata, El Molino de la Vila, el Barrio Gaudí, el Chalet Serra, la Casa Gasull, la EstacionEnologica, la Prioral de St.Pere, la Parroquia de St. Bernat Calvó, la Biblioteca de Pere Anguera, l’Ies Roseta Mauri, la Bòvila Sugranyes y por último el Mas Tallapedra.

Este año, los días señalizados han sido los días 16 y 17 de septiembre, Había edificios que podías visitar ambos días, todos con un horario similar (la mayoría de 10 a 13:30 y de 16 a 19:30), pero El Molino de la Vila y el Chalet Serra sólo eran visitables el sábado, mientras que la Prioral de St.Pere fue el único edificio que sólo estaría disponible el domingo.

Yo sólo pude ir a las visitas el sábado, pero fue un día muy bien aprovechado.

A las 10 delamañana, y suponiendo las largas colas que se podrían formar más tarde, ya estábamos yo y dos amigas haciendo cola en la puerta del Pere Mata. Nada más entrar en el patio y ver ese imponente edificio modernista se nos cortó la respiración, y a la hora en punto nuestra guía Maria empezó la visita para el grupo de 23 madrugadores que nos habíamos reunido para dar el pistoletazo de salida a esa iniciativa.

De arquitectura modernista, y construido por Lluís Domènech i Muntaner, tenía muchos detalles como las barandillas de cristal, que recordaban o eran idénticos al Palau de la Musica, su primo de Barcelona. Estuvimos unos 45 minutos dentro del pabellón. Nos enseñaron el hall, el comedor, las habitaciones (muchas con estilo suite, con lavabo propio), y nos contaron algunas curiosidades sobre cada estancia. Por ejemplo, en la parte baja del comedor, hasta llegar a unos dos metros, la pared está recubierta de cerámica, ya que el arquitecto tubo claro en todo momento que se trataba de un centro psiquiátrico, y vaticinó las batallas de comida que pudieran haber: La cerámica era más fácil de limpiar en esos casos.

A las 10:45 salíamos de allí con muchísimas ganas de haber estado locas en esa época(y de ser ricas, ya que sólo alguien muy bien posicionado hubiera podido tener la oportunidad de vivir allí).

Nos habíamos marcado un recorrido para visitar 4 edificios en un orden más o menos lógico, de fuera hacia dentro de Reus. El siguiente es el Xalet Serra. Tuvimos algunos problemas a la hora de encontrarlo y aparcar, y al final llegábamos allí un poco antes de las 12. ¡Había una cola inmensa! Una de las voluntarias nosdijo que a causa de la gente que estaba esperando era imposible que consiguiéramos entrar antes de la 1:30 (hora en la que cerraban al mediodía), y que tendríamos que volver por la tarde… Así pues, con la cola entre las piernas nos dirigimos a nuestro siguiente punto: La Casa Gasull.

Fue llegar y besar el Santo. Eran las 12 en punto, y estaba entrando un gran grupo, al que nos pudimos unir. Nos contaron que Felix Gasull, el dueño de la casa, había sido asesinado. Era un emprendedor que había hecho su fortuna vendiendo aceite de oliva de la ciudad de Reus. Hoy día la casa es propiedad de la familia, pero algunos viven en Barcelona, y los que residen en Reus no tienen intención de reformar-la, y a día de hoy esta deshabitada. Vimos a personas plasmando con pintura los rincones de la casa mientras nosotras hacíamos la visita. Nos enseñaron el hall principal, con una claraboya por la que no entraba la luz… Y esque como curiosidad nos comentaron que las familias que habían vivido en esa casa no se llevaban bien, y los de la planta superior habían puesto una alfombra tapando dicha claraboya, para tapar la luz a los de abajo… ¡Eso sí es amor fraternal!

Vimos fuera en la terraza unas barandillas parecidas a las de Pere Mata y el Palau de la Musica, cosa que nos indica que los tres edificios comparten un mismo padre: Lluís Domènech i Montaner.

Finalmente, nos condujeron a la última parte visitable de la casa: ¡la fábrica de aceite! Allí había una caja fuerte de la época, e incluso una cabina telefónica antigua, dónde el Sr. Gasull se encerraba cada día a hacer sus llamadas.

A las 12:33 salíamos de la casa. Era un día con mucho ambiente en Reus. Nos dirigimos al centro y terminamos comiendo mientras escuchábamos música en directo de uno de los vermuts de la plaza Pallol. Al terminar, nos dirigimos a la Fira a matar un poco más de tiempo, y siguiendo nuestro planning, a las 16h nos plantábamos en la puerta del Mas Tallapedra.

Nos costó un poco dar con el sitio, ¡ya que hoy en día es una hípica! Estuvimos acariciando los caballos hasta que vino la chica voluntaria encargada de guiarnos por el Mas. Esta vez, la visita era sólo para nosotras y otra pareja con un niño pequeño, ¡Qué lujo! Nos comentaron que a día de hoyen la casa viven tres familias: Los padres y los dos hijos con sus esposas e hijos. Es por eso que la casa no se visita el resto del año. Hoy nos han desalojado el recibidor y una de las salas para que podamos ver cómo lo tenían todo en ésa época, sacando sus efectos personales, así que sólo pudimos visitar el exterior, esas dos salas y la terraza. ¡Si queremos ver algo más de la casa, sólo quedará hacer-nos amigos de los dueños!

Se notaba por doquier la ostentación de riquezas que hacía su propietario, el Sr. Abelló: Desde el suelo hecho pieza por pieza con una prensa hidráulica, hasta una enrome concha decorando su jardín japonés, muy de moda en esa época. El Sr. Abelló, al final se jugó en una partida toda la casa y la perdió en contra de la familia que sigue viviendo allí hoy día.

Es importante destacar también su valor histórico, ya que la casa está a unos 4km del aeropuerto, y durante la guerra todos los altos cargos fueron trasladados del aeropuerto hasta esa pequeña masía que terminaron usando como centro de operaciones.

A las 16:30 salíamos de la visita, unos volvimos a dirigir al Chalet Serra, para hacer un segundo intento. Llegábamos allí a las 5, ¡pero la cola seguía siendo tan terrible como ésta mañana! ¡Qué gran error no haber empezado por el chalet a las 4 como nos habían aconsejado! Esperamos un rato, pero al ver que no nos movíamos y habiendo quedado satisfechas con nuestro día, preferimos irnos a casa, deseando que el año que viene vuelvan a abrir este espacio, por el que sin duda empezaremos.

Aina Gombau

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