Kalila y Dimna. La fábula clásica, política y literaria


Català

Saber como una obra clásica se convierte en clásica puede tener muchas explicaciones, pero al fin y al cabo hay un elemento clave, esencial, que a pesar de no ser la única explicación sí que nos permite ir extrayendo los diversos elementos que se desprenden del mismo , y en este caso hablamos de la universalidad de los temas. Y con esta excusa queremos desgranar qué ha sido y que es Kalila y Dimna.

Hay que entender que las lectoras y los lectores que hemos leído, ahora, esta obra por primera vez, lo hemos hecho con un contexto general concreto, al que le debemos sumar nuestro propio. La esencia de lo que se explica en las fábulas de este libro va generalmente a la raíz de nuestras inquietudes humanas, al ser esto tan básico nos permite estructurar relato y relatos dentro del relato, valga la redundancia, que vertebran la complejidad del mismo, ya que es cada lector, cada tiempo, cada espacio, lo que acabará determinando el significado de las moralejas y el papel de cada uno de los personajes. Manteniendo, pero, al mismo tiempo y sin ser contradictorio, aquella esencia que nos va a las características humanas más básicas y que nos hablan de cuestiones primarias y cívicas. Es decir, son los animales, aquellos que se mueven por instintos, los que nos muestran cómo ser un buen habitante o gobernante de la comunidad.

713px-Fox_and_crowVamos primero, pero, a saber cuándo y quién recopiló estos relatos, y si fue sólo un recopilador, para entender qué motivaciones podía tener para presentarlos tal y como lo hizo. Abdallah Ibn Almuqaffa fue el que recopiló estas fábulas, tal y como las conocemos, y las tradujo y adaptó al árabe. Cabe destacar de este autor, antes de ponernos propiamente en materia, que escribió Ética y educación para gobernantes, escrito que se compara en El Príncipe de Maquiavelo, a pesar de ser escrito 800 años antes, consecuencia de cuando absolutamente todo pasa por el eurocentrismo. Almuqaffa, que por sus amplios conocimientos no pocas veces se la ha adjetivado de erudito, y de hecho pertenecía a aquella clase acomodada y culta de origen persa que vivía en Basora, vivió a caballo entre los omeyas y los abasíes, va trabajar por ambas administraciones, sin embargo como su padre que fue funcionario durante la transición entre una dinastía y la otra. En este sentido el hecho de provenir de familia persa, hizo que tuviera acceso a casi toda la cultura y conocimientos de la zona, por ello, como en el caso que nos ocupa, son destacables las obras de traducción. Unas traducciones que gracias a su capacidad, no se limitaban a ser simples recreaciones en otro idioma, sino que reinterpretaba y añadía de su propia cosecha, por eso podríamos decir que en algunas ocasiones se quedaba a medio camino entre la traducción, el adaptación y la originalidad. Este aspecto más creativo se encuentra muy presente en la obra de Kalila y Dimna, en la que añadió algunos capítulos y una introducción en la que explica los propósitos que buscaba cada una de las fábulas[1].

Kalila y Dimna, pues, es una traducción parcial con añadidos del propio Almuqaffa que tradujo del sánscrito y / o pelvi y del persa al árabe, además de añadir elementos originales con esta lengua. Esta afirmación, a pesar de que en la mayoría de estudios consultados es la que se da por buena, hay que destacar que no la podemos presentar como una verdad absoluta, en tanto que estaríamos hablando de versiones previas en sánscrito y pelvi que no se han conservado y que por tanto todos los estudios provienen de fuentes secundarias contrastadas con las versiones posteriores que se han conservado. Lo que sí conocemos bien, pues, es la versión árabe respecto Almuqaffa hacia el año 750, a partir de la cual estamos escribiendo estas líneas.

La traducción al árabe de estas fábulas, además, fue la puerta de entrada de esta literatura en Europa. Ya que fue esto lo que permitió traducirlas a la lengua romance de los reinos que apenas se estaban formando, siendo luego traducidas al latín, lengua que actuaba como la lengua franca de la ciencia y el conocimiento en Europa. Buen ejemplo de este proceso se vivió durante el reinado de Alfonso X el sabio (s. XIII) en León y Castilla, momento en el que se tradujeron del árabe textos moralizantes como el que nos ocupa. Estos textos pretendían ser didácticos y se pusieron de moda, hasta el punto, que más allá de las traducciones completas como ésta, aparecieron en la literatura continental refranes o frases hechas de origen indio y persa. Es decir, aquellos textos que Almuqaffa, junto con otros autores provenientes del mundo persa, pretendían aleccionar a los gobernantes árabes, también estuvieron en algunas cortes de gobernantes peninsulares y continentales. Kalila wa DimnaSería interesante, también, poder tratar de imaginarse qué interpretaciones se debían hacer de estas líneas, en un contexto en el que la legitimidad de muchos de estos reinos cristianos aún estaba por consolidarse. ¿Serían leídos con la misma intencionalidad con las que Almuqaffa pretendía aleccionar las dinastías árabes? Aunque esta pregunta, irremediablemente, nos llevaría a otra aún más primaria: los gobernantes abbàssides leyeron e interpretar esta obra como Almuqaffa quería? Desgraciadamente en estas líneas no tendremos capacidad para resolver estas preguntas, pero como aparecieron durante la lectura del libro era importante trasladarlas y compartirlas. Sin embargo hay que destacar que estos textos también se extendieron por otros círculos, porque no sólo influenció a la literatura ligada a las cohortes europeas, también intelectuales judíos se vieron influenciados y adaptaron su esencia, en cierto modo, a su literatura.

Esta recopilación, pues, va en la línea de otras obras que fueron traducidas al árabe y que provenían de la tradición indopersa. De forma resumida podemos decir que es una colección de fábulas dirigidas y dedicadas al rey, al gobernante, en las que un filósofo, un pensador moral, le explica cómo gobernar al príncipe. Esta temática se entronca dentro de un género literario concreto, de tal manera que Kalila y Dimna, la podemos situar en este género, lo que específicamente se refiere al adoctrinamiento de príncipes, dentro de la categoría de textos didácticos y moralizantes. Estos tipos de textos fueron tan habituales, que se convirtió en sí mismo en un género literario árabe propio que se conoce como el Adab[2], y del que Almuqaffa fue un precursor, no sólo por la obra de la que estamos hablando, sino también para otros que escribió o traducir. Ligando con la influencia que comentábamos antes, esto fue lo que dio como resultado lo que se conoce como el espejo de príncipes en la literatura europea, género que bebe directamente de la influencia directa del Adaba, pero no sólo, ya que en sí mismo son muchos los elementos que participan y que definen en un género complejo y al mismo tiempo ambiguo como éste[3].

Cabe decir, sin embargo, que llegados a este punto podríamos asegurar de forma atrevida que Kalila y Dimna habría perdido parcialmente este elemento de espejo de príncipes en el momento en el que se popularizó y los manuscritos moverse más allá de las cortes y los círculos reales o intelectuales. Es decir, aunque el texto decía lo mismo, en el momento en el que llega a amplias capas de lectores, indiscutiblemente, esto acaba teniendo como resultado lecturas que ya no se basan tanto, o no sólo, en cómo ser un buen gobernante, sino que va más allá y nos puede explicar la definición de buen ciudadano o buena persona. Todo esto liga con lo que comentábamos sólo empezar, el hecho de que su lectura, por tanto, se enriquece y se reinterpreta en el mismo momento que se han ido ampliando su difusión. A este elemento también ayuda el hecho de que estamos ante una obra compleja, el Adaba es un género de prosa que también juega con rimas y otras figuras, pero también complejo a nivel de personajes y estructura, es decir, al mismo tiempo que va a elementos esenciales, lo presenta de una forma trabajada que permite adentrarse y llegar a las conclusiones desde diferentes perspectivas. Vemos incluso como determinados personajes en la obra adquieren diferentes aptitudes según la fábula o la situación en la que se encuentran, ayudando a extraer una moraleja por encima de la del propio capítulo. Eso por no entrar en la obra marco, la cual es la excusa para que vayan apareciendo las historias de los animales, es decir, la historia de la que se extraen las historias y viceversa. El Adab, pues, no se define sólo por su temática, sino que hay que destacar todos estos aspectos estilísticos, entre otros, para describirlo.

A modo de conclusión, pues, podemos decir que no es baladí que Almuqaffa cultivase esta literatura, antes decíamos que vivió a caballo de dos dinastías, de hecho todo parece indicar que su muerte estaría relacionada con su enemistad con Sufian Benmoavia, el que utilizaría su supuesta falsa conversión al islam para acabar con él [4], aunque todo esto no acaba de recoger claramente en la bibliografía consultada. Por lo tanto, también podemos decir que vivió a caballo de dos religiones, la que le venía por tradición familiar, el mazdeísmo, y el islam. Los árabes adoptaron el islam también como un concepto político durante, por, y después, de la expansión Omeya, y especialmente utilizado por los abbàssides, un concepto, el político, complicado de trasladar a esta teoría religiosa, en tanto que podríamos decir que la teoría y práctica política se desarrollan una vez muerto el Profeta [5], con las dificultades de legitimidad que ello supone. A día de hoy, este vínculo inseparable entre política y religión, sigue sin quedar resuelto. Si a este hecho le sumamos que como descendiente persa tenía un alto conocimiento de este modelo político, se entiende perfectamente esta necesidad de trasladar a los árabes las buenas prácticas del gobierno.

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En definitiva, Kalila y Dimna se convirtió en un libro popular que a día de hoy es un clásico por méritos propios. El origen de gran parte de los textos son muy anteriores a lo que hemos situado como su autor, pero está claro que esto no le quita méritos, sino que fue, precisamente, la versión del siglo VIII la que le ha dado esta vida y estas interpretaciones que hemos tratado de resumir en estas líneas.

Gabino Martínez

[1] MADRID MARTIN, Judit, Estudio entorno a Calila y Dimna y sus traducciones al español, UniversitatAutonoma de Barcelona, 2016, p. 15

[2] Hans-JörgDöhla, El libro de Calila e Dimna (1251). Edición nueva de los dos manuscritos castellanos, con una introducción intercultural y un análisis lexicográfico árabe-español. University of Zurich, 2008, p. 18

[3] DAKHLIA, Jocelyne, “Les Miroirs des princesislamiques: une modernitésourde?”, Annales, Histoire, Sciences Sociales, 57e année, n. 5, 2002, p. 1196-1197

[4] VILLEGAS, Marcelino, “Introducción”, Calila y Dimna, Alianza Editorial,2008, p. 23

[5] MELO CARRASCO, Diego, “El problema político en los albores del islam: la relación entre la religión y la política a partir de dos visiones historiográficas”, Si somos Americanos. Revista de Estudios Transfonterizos, vol. 9, 2007, p. 171-182.

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