El hospital de elefantes y la Elephantparade®


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Y me diréis, ¿ahora los del Cultius han escrito un artículo sobre elefantes? ¡Lo que nos faltaba por ver! Pues sí señor hoy os quiero hablar de elefantes y de como el arte también ha contribuido a luchar por su bienestar. Antes que nada pero dejadme daros cuatro datos sobre estos animales tan magnificentes.

Los elefantes actuales se clasifican en dos géneros diferentes: Loxodonta (elefantes africanos) y Elephas (elefantes asiáticos) y que podéis diferencia sobretodo por el tamaño de las orejas (más grandes en los africanos) y por el hecho de tener colmillos, los cuales son mucho menos frecuentes en los asiáticos. El elefante es el mamífero más grande del mundo, y puede llegar a pesar 8 toneladas.

Los elefantes se organizan en estructuras sociales complejas que lideran las hembras, y a menudo los machos viven aislados de la comunidad.

Actualmente pero como pasa con muchas otras especies animales, los elefantes también son víctimas de las actividades humanas. La pérdida de su hábitat natural y el bloqueo de rutas migratorias a causa de la expansión de asentamientos humanos hacen que estos animales tengan que caminar cada vez más y más lejos para encontrar alimento. [1]

Sin embargo, el problema más grave es el asesinato de centenares de elefantes cada año por parte de los cazadores furtivos que tan solo quieren los colmillos de marfil para venderlos en el mercado negro. Para que os hagáis una idea, si dividimos el número de elefantes cazados en un año por el número de minutos del mismo periodo nos sale que cada 15 minutos matan uno. En los últimos 30 años la población total de elefantes se ha reducido a la mitad y si seguimos a este ritmo en 10 años quizás dejaremos de tenerlos. Y no me extraña que los cazadores vayan como locos buscando elefantes ya que el quilo de marfil se comercializa actualmente a 1000$ en el mercado asiático, un precio que ha caído casi un 50% en los últimos 6 años afortunadamente. Y eso que la comercialización de marfil se supone que está prohibida des de 1989!

¿Y quién quiere comprar marfil? Pues más del 70% de la compraventa ilegal de este material se producía en China (datos del 2011), donde se considera un material de alto valor que se utiliza para hacer joyas, decoración e incluso para algunos preparados de medicina tradicional. Algunos ricos chinos creen que el hecho de tener marfil incrementa su estatus social y su imagen de éxito. Otros creen que les trae buena suerte. [2]

En el mundo de la oferta y la demanda deshumanizada, países con recursos naturales suficientes para ser potencia mundial se dedican a cargarse su patrimonio natural para sobrevivir vendiéndolo a precio de ganga (se estima que un elefante vivo produciría unos ingresos 76 veces mayores al país comparado con lo que se saca vendiendo sus colmillos) a otros países que van a utilizarlo para fabricar figuritas para decorar el comedor.

Pero eh, no es ninguna novedad que la sangre africana es el combustible de los caprichos de las sociedades desarrolladas, desde diamantes, el coltán, el uranio, el chocolate, los elefantes…i todos los africanos que viven en permanente estado de guerra.

A pesar de todo, no olvidemos que ni todo África está en guerra ni los africanos viven ajenos a estos problemas, son muy conscientes del patrimonio natural que tienen y de la amenaza que la caza furtiva representa para su propio legado, y lo demuestran las diversas manifestaciones y actos de protesta en contra que se están produciendo en los últimos años como por ejemplo en Kenia, donde el año pasado el propio presidente quemó 105 toneladas de marfil de elefante incautado (8.000 elefantes fueron asesinados para conseguir esta cantidad) y más de una tonelada de rinoceronte, Sur-áfrica, o les manifestaciones que se produjeron a principio de este año en Tanzania, donde unas 500 personas, la mitad provenientes de la comunidad china del país, salieron a las calles de Dar es Salaam (4,3 millones de habitantes) para pedir protección contra la caza furtiva. A pesar de ser todavía protestas pequeñas y poco multitudinarias al menos empiezan a expresar un cierto malestar, primer paso necesario para cualquier cambio.

Dejadme ahora hablar un poco de los elefantes asiáticos, los cuales “por suerte” en su mayoría no tienen colmillos, cosa que les protege de este genocidio, pero tampoco gozan todavía de un estatus de protección que garantice su supervivencia y convivencia con la civilización. De eso se dio cuenta Soraida Salwala cuando tenía tan solo ocho años y presenció las consecuencias de un choque entre un camión y un elefante en una excursión con la familia. Dado que no había ninguna posibilidad de transportar al animal ni ninguna clínica veterinaria cerca, el animal murió y el sentimiento de impotencia fue tan brutal, que años después (1993) esa niña ya adulta decidió fundar el primer hospital de elefantes llamado “Amigos del elefante asiático” (Friends of the Asian Elephant, FAE) en el norte de Tailandia.

El camino no ha sido fácil, ni para el hospital ni para la propia Soraida, la cual ha sido amenazada de muerte diversas veces e incluso en dos ocasiones enviaron sicarios para asesinarla ya que, aunque no es un problema tan grave como en el continente africano, los cazadores furtivos también buscan desesperadamente conseguir marfil de la minoría de elefantes asiáticos que tienen colmillos y no dudan en eliminar cualquiera que quiera impedírselo. Actualmente a pesar de que el gobierno de Tailandia finalmente ha reconocido el trabajo de Soraida como bien común para el país, ésta sigue viviendo bajo amenaza permanente y se ve forzada a tener consigo un revolver para auto protegerse.

El hospital en sus más de 20 años de funcionamiento ha atendido un gran número de elefantes heridos y amputados por culpa de minas anti-persona, convirtiéndose en el primer lugar del mundo donde se han fabricado prótesis para elefantes, todo un reto si consideramos el peso que tienen que aguantar y el hecho de que tengan que ser confortables para el animal.

En el 2006 dos holandeses, Marc y Mike Spits, padre e hijo, decidieron contribuir a la visualización del hospital y la problemática contra la que lucha creando “El desfile de elefantes” o Elephantparade, una exhibición open-air de esculturas de elefantes creadas por diversos artístas que van viajando por diferentes ciudades del mundo. En 2009 en Amsterdam se contaron hasta 100 piezas de autores como Jan des Bouvrie, Henk Schiffmacher, Menno Baars, Ilse DeLange, Corneille, Rob Scholte y muchos más.

El primer desfile de elefantes tuvo lugar en Rotterdam el año 2007, i desde entonces se ha podido ver en Holanda, Reino Unido, Dinamarca, USA, Brasil, Hong Kong y este año se podrá ver en diversas ciudades de Índia: Jaipur, Delhi y Mumbai.

A parte de esta iniciativa, los dos creadores también han abierto tres talleres (Tailandia, Singapur y Holanda) de manufactura de replicas de las esculturas con más éxito de las desfiladas creando puestos de trabajo a la vez que hacen pedagogía del conflicto.

Imatge 7: Elephant Parade 2010 a la Trafalgar Square de Londres, el 4 de Maig de 2010 Mike Marsland Photos/The Elephant Parade

Si un día de estos os encontrais con decenas de esculturas de elefantes pintadas en múltiples colores, acordaros de toda la gente que lucha y ha luchado por los derechos de estos animales.

Imagen de Portada: Elephant Parade als EUA. Fuente: Andrea Papagianis

Rosa M. Torrademé

Podéis ver el trailer de un documental sobre el tema aquí:

 

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