Praga y la belleza europea


Català

Este año lo he empezado con un viaje absolutamente inesperado a Praga. Me planté con 5 días de fiesta, una guía Lonely Planet y la esperanza de que mi primera vez utilizando Airbnb no fuera un desastre. Llegamos el día 1 de enero por la noche y antes de ir a dormir me dediqué a saber un poco qué era lo que iba a ver, aparte de enterarme, por boca de un checo orgulloso, que es el país donde más cerveza se consume per cápita.

La iniciativa de ir a esta ciudad en concreto no era tan espontánea: hacía meses que me rondaba por la cabeza sin haberme hecho una idea concreta, había mucha gente diciéndome como era de preciosa, mucha gente enamorada de una ciudad en 2 días. Yo decidí ir 5 días y todo el mundo me decía que serían demasiados, que en 3 o 2 días lo tienes todo hecho. Si no profundizas, seguramente, una escapada de fin de semana no decepciona tampoco, ni irías con la sensación de haberte perdido gran parte de la ciudad.

Praga no es una ciudad “pequeña” en el sentido literal de la palabra, para entendernos viven 1.200.000 y pico de personas (muy cerca del millón y medio que habitan en Barcelona), pero la ciudad turística en sí es muy pequeña y se encuentra encapsulada en las orillas del sinuoso río Vtalva. Está perfectamente comunicada vía metro, tranvía y bus pero una vez llegas al centro no hay nada que no esté a menos de 30 minutos a pie.

.

praga-imatge-1
Puente de Carlos. Foto: Berta Muntadas

Praga fascina en sus innumerables detalles, cuando la empiezas a conocer te das cuenta que ya te era familiar y no lo sabías. Vives la historia europea en fachadas donde todavía la puedes reconocer y la cultura popular que todos en algún momento hemos mamado, se cuela y te enciende la bombilla cuando sientes a hablar del Gólem del rabino Loew, un ser a quien daba órdenes mágicamente escribiendo en un papel y poniéndoselo en la boca (tal vez soy sólo yo, pero el capítulo de los Simpson que hace referencia a esta leyenda hizo un pop-up instantáneo en mi cabeza). También cuando te encuentras delante del teatro Estatal, donde Mozart estrenó Don Giovanni y donde el público estuvo aplaudiendo durante una hora y media haciendo que Mozart emocionado proclamara “Mis praguenses me entienden”, lo que cobra mucho más significado habiéndose tenido Mozart que marchar de Viena, con el orgullo herido después del estreno de Las Bodas de Fígaro, donde el emperador se durmió (y en mi opinión no es nada aburrida, pero la crítica social debería provocar somnolencia a la nobleza).

Con tres días puedes recorrer el centro de la ciudad. La plaza de la ciudad vieja donde encontrarás el reloj astronómico, con su pequeño y revelador espectáculo donde los pecados y la muerte se juntan para abrir por unos momentos las ventanas del cielo, si dices que no a algunos y te dice que sí una otra. Vale la pena escuchar la leyenda detrás del mismo y aprender a leer la hora de sus numerosos círculos y agujas. El puente de Carlos, con su lujo, al que ni las hordas de turistas consiguen hacer perder la magia. El castillo con la catedral de San Vito (en castellano), el paseo dorado y el antiguo palacio. El barrio judío, con un museo en forma de sinagogas, a destacar la preciosa sinagoga española, y un cementerio donde las lápidas se apilan unas sobre otras, paralelismo macabro de lo que ocurre también en bajo el suelo. La Loreta con su tranquilidad, que alberga una magnífica colección de utensilios litúrgicos que brillan con luz propia. El monte Petryn, donde puedes subir en funicular o en una pequeña caminata, y encontrando a su cima una pequeña torre Eiffel y un también pequeño y gracioso, laberinto de espejos. La plaza de Wenceslao, que a todas luces es un paseo, pero le dicen plaza, donde los checos se agruparon e hicieron sonar las llaves de sus casas en una manifestación pacífica que acabó con los últimos alas del régimen comunista y donde puedes encontrar el museo del comunismo convenientemente escondido entre un McDonalds y un casino (disfrutando de la ironía de la situación). La Malá Strana con sus jardines y el muro de la paz de John Lennon, como apunte colorido y muy pop en la magnificencia de la ciudad.

Si tienes tiempo necesario hay que acercarse al desconocido Vysehrad, el otro castillo de Praga, donde se encuentra la iglesia de San Pedro y San Pablo y el cementerio donde están enterrados numerosos artistas, científicos y políticos checos. Recorriendo sus jardines y murallas tienes también unas vistas preciosas del río y de toda la ciudad. Vale la pena recurrir a un guía y que todos estos sitios te los pongan en contexto, que te revivan la historia. La ciudad se vuelve mucho más mágica cuando entiendes como de viva es y ha sido. Puedes empaparte de arte moderno Checo visitando el museo Kampa, el lema es “Si la cultura de una nación sobrevive, sobrevive la nación”. Y la cultura en Praga sobrevive, hay espectáculos de ópera, ballet, teatro negro, etc, disponibles prácticamente todos los días.

Por otra parte, si se tiene tiempo y voluntad, hay que salir de Praga. La República Checa es un gran país con más de 200 castillos y pequeños pueblos con historia y misterio. En mi caso, visité Kutna Hora que atrae a turistas principalmente por un osario decorado y repleto de huesos humanos de hombres y mujeres que habían pagado para ser enterrados en el que creían era Tierra Santa, y que los mismos monjes desenterraron por la santa plata que había bajo los cuerpos que reposaban. También se encuentra una preciosa “capilla” (entre comillas porque en lo alto se merece el nombre de catedral), que con sus maravillosas vidrieras es un pequeño museo del art noveau, y sus frescos, algunos divertidos, con leones y camellos pintados por alguien que no había visto nunca tales animales, y algunos tristes y medio borrados, cuyo contenido se ha perdido en la historia. Además, al recorrer la pequeña ciudad te cuenta, al igual que lo hace Praga, su historia.

praga-imatge-4
Detall del castell Kutna Hora. Foto: Berta Muntadas

Otros destinos a visitar desde Praga son el campo de concentración de Terezin, punto que fue usado por los nazis como propaganda, y donde los dibujos de más de mil niños sirvieron para condenar los hombres que decían que sólo hay habían pasado 126. Y para acercarse un poco más en Austria, se puede visitar Český Krumlov, con su centro histórico y su castillo, también patrimonios de la humanidad. Éstos por poner dos ejemplos.

En resumen, visitad Praga y conoced Praga y, si se puede, la República Checa en general. He ido con ganas de volver con un coche, un mapa y días, para hundirme en toda la historia que este país puede ofrecerte. Ciudades como Praga te hacen ver más que nunca porque Europa es el viejo y hermoso continente.

Berta Muntadas Molet
Youtuber a Pedradolça

Puedes ver los vídios de Berta por Praga en youtube:

 

Otros artículos de Berta:

Advertisements

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s