Sarajevo, el ave fénix de los Balcanes


Català

Sarajevo capital de Bosnia y Herzegovina. Los otomanos fueron los que le dieron el nombre de Saray (Palacio o castillo en turco) cuando llegaron en el siglo XV. El primer gobernador otomano de Bosnia, Isa-Beg Ishaković unió los diversos pueblecitos esparcidos formando así una ciudad, construyó una mezquita, un espacio cerrado para el mercado, baños públicos y un castillo para él, de donde proviene el nombre. Empezaba así la historia de una ciudad que se convertiría en orgullo y vergüenza de Europa en cuestión de pocos siglos.

Una vez un bosníaco me dijo: mi abuelo tuvo que reconstruirse la casa después de la gran guerra, mi padre lo hizo después de la segunda guerra mundial y a mí me ha tocado hacerlo después de la guerra de los Balcanes. Estas palabras son una síntesis bastante exacta de la historia de Sarajevo: Construir – Destruir – Reconstruir

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Turcos musulmanes, austro-húngaros católicos y serbios ortodoxos, todos luchando des de hace siglos por el control del territorio de Bosnia, ya se sabe, las fronteras entre grandes imperios son siempre las más perjudicadas, las que primero sufren la victoria de unos y la derrota de los otros. Sin embargo, los signos distintivos de cada imperio son aún patentes en las calles de la actual Sarajevo. Situada en un valle en las montañas de los llamados Alpes dináricos y de estructura lineal es una ciudad de contrastes, con anchas avenidas a las afueras y callejuelas en el casco antiguo. De Sarajevo podemos decir muchas cosas, podemos centrarnos en cosas banales o intentar extraerle el alma más oscura, podemos hacer un recorrido superficial por las calles de la urbe o intentar poner los dedos en la llaga que aún no ha cicatrizado. Muchas páginas se han escrito ya sobre su historia y sus habitantes y de material hay y sobra. En este corto artículo intentaremos dar unas pinceladas del que ha representado y representa esta ciudad, ayudándonos de hechos o personas que de alguna manera han escrito su historia.

Gavrilo Princip – El pretexto

Le pusieron Gabriel por si con la ayuda del arcángel conseguía sobrevivir la infancia y no terminaba en el cementerio prematuramente como seis de sus otros hermanos. Hijo de campesinos serbios en el actual noreste de Bosnia, sus padres no lo tuvieron fácil ni para alimentarlo ni para darle educación en esos difíciles años de principios del siglo XX. Aún bajo la influencia de un feudalismo tardío, su padre estaba obligado a dar un tercio de sus beneficios al terrateniente musulmán.

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Gavrilo Princip. Font

Gavrilo consiguió a pesar de todo ir a la escuela a los nueve años y no le fue nada mal, el chico tenía talento para los estudios. A los trece años se fue a vivir a Sarajevo con su hermano Jovan, donde siguió estudiando esta vez en la escuela de comercio y donde poco a poco se fue despertando políticamente. Pronto frecuentó las reuniones de nacionalistas serbios que pretendían liberar Bosnia del imperio Austro-húngaro y anexionarla a Serbia. Una cosa llevó a la otra y no tardó demasiado en cruzar la fina línea que separa los ideales políticos de la violencia. Del aprendizaje guerrillero que le dieron los chetniks (grupos armados serbios que pretendían liberar el territorio serbio del imperio otomano) aprendió a disparar armas y a lanzar y fabricar bombas.

Pero no sería hasta el 28 de junio de 1914 que Gavrilo pasaría a la historia como la pieza que puso en funcionamiento de nuevo el engranaje bélico de la vieja Europa. Ese domingo era día de visitas de alto nivel a la capital de Bosnia ya que ni más ni menos que el sobrino del emperador Franz Joseph de Austria, el archiduque Franz Ferdinand había llegado a la ciudad con su esposa, la duquesa Sophie Chotek. El comité real tenía previsto hacer un recorrido paralelo al río por el centro de la ciudad y la mano negra, nombre con el cual era conocida la organización terrorista y conspiradora de nacionalistas serbios, ya estaba preparada para cumplir su próximo objetivo.

Ese día eran siete los escogidos, los cuales repartidos por todo el recorrido real esperaban su turno con impaciencia y nerviosismo.

An artist's rendition shows the assassination of Archduke Franz Ferdinand of Austria-Hungary and his wife, Czech Countess Sophie Chotek, during their visit to Sarajevo, Bosnia, on June 28, 1914. The assassin, Serbian nationalist Gavrilo Princip, left, of the group Black Hand, was captured. The incident precipitated World War I. (AP Photo)
Representación artística del asesinato del archiduque Franz Ferdinand de Austria y su esposa Sophie Chotek durante su visita a Sarajevo, el 28 de Junio de 1914. (AP Photo)

Uno de ellos no lo vio claro, el otro pero lanzó la bomba y como si de una película de comedia se tratase, ésta no explotó al momento sino que tardó lo suficiente para que el coche de los monarcas se salvara de volar por los aires. Una vez disipada la confusión y atendidas las víctimas del atentado, la pareja real decidió interesarse por éstas y poner rumbo al hospital. A pesar de que el recorrido del vehículo debía ser en este caso otro, debido a problemas de comunicación, el conductor siguió la ruta inicial hasta que le informaron del error y frenó para cambiar de trayectoria. Fue en ese momento que Gavrilo, uno de los siete escogidos que se había retirado al ver que el intento de asesinato había fracasado, se encontró de repente delante del archiduque y su esposa. Este tipo de ocasiones solo se presentan una vez a la vida, y nuestro personaje no dejó pasar el momento, disparó a los monarcas a un metro y medio de distancia, suficiente para no fallar. Tenía diecinueve años y empezaba así la primera guerra mundial. [1]

Johann Hanke – Un conductor

El año nuevo de 1885 fue especial para los habitantes de Sarajevo, pues después de muchos meses de espera por fin se ponía en funcionamiento el primer tranvía de la Europa continental. Los ingenieros austríacos se habían percatado de la óptima geografía de la ciudad balcánica (linealidad, poco pendiente en el centro) para instalar el primer prototipo de tranvía que posteriormente habíase de exportar a Viena. [2] Este primer intento fue propulsado por caballos y conducido por un señor llamado Johann Hanke, nacido en Viena. [3] No sabemos demasiado de su persona pero nos podemos imaginar que ese día quizás se levantó nervioso o incluso durmió mal la noche anterior pensando que el día siguiente pasaría a la historia. Probablemente no debió ser así y el señor Hanke vivió ese momento como otro cualquiera de su vida, haciendo su trabajo sin darle demasiada importancia. Diez años más tarde se electrificó la red (ya había sido previamente construida y electrificada la de Viena, después del éxito de Sarajevo) por la misma empresa que se había encargado de la capital del imperio, Siemens & Halske, inaugurando así un sistema moderno de transporte público que se convertiría en un símbolo de la ciudad.

Después de la guerra de los Balcanes, la red de tranvía quedó muy dañada y los vehículos en muchos casos inservibles. A pesar de todo, hoy en día sigue funcionando regularmente gracias a las donaciones de máquinas y económicas de diversas capitales europeas.

Jovan Divjak – El general

Muchos de nosotros probablemente tengamos una imagen bastante mala del ejército y del militarismo en general. Los militares son considerados en muchos casos máquinas obedientes que protegen el poder y el estatus quo. A nadie le gusta la idea de guerra, del sufrimiento que ésta comporta y aún menos defender en público su utilidad. Pero si a nadie le gusta ¿por qué continúan habiendo tantos conflictos armados en el mundo? Ah espera, los utilitarios, me los había olvidado, esos que opinan que los ejércitos son necesarios para mantener la paz (!), y los capitalistas, los que se enriquecen con el comercio de armas. Sea como sea nuestro mundo ha evolucionado con violencia y parece que seguirá siendo así y partiendo de esta premisa es interesante conocer la historia de ciertos militares que rompen todos los estereotipos que uno pueda tener y nos enseñan que una vez más la historia de la humanidad es un entramado de vínculos, intereses y circunstancias que a veces nos guían por caminos que nunca hubiéramos imaginado.

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El general Jovan Divjak. Fuente: Anna Grau – Trenkalòs

Tomar decisiones es a veces difícil o extremadamente difícil, sobre todo cuando la alternativa a perderlo todo es perderlo casi todo. Decidir si ser verdugo o víctima, ser justo y seguir los preceptos morales o seguir la corriente como medida de autoprotección. Jovan Divjak es una de esas personas que ha tenido que tomar muchas decisiones cruciales en su vida, decisiones que han cambiado el destino de mucha gente y a sus 79 años sigue transmitiendo una imagen de fortaleza y sabiduría que pocas personas hoy en día pueden presumir de tener. General de brigadas del ejército popular yugoslavo, en estallar la guerra de Bosnia en el año 1992 decidió que no quería formar parte de un ejército que luchaba contra su propia gente a favor de los intereses de una minoría y se pasó al bando que defendía su ciudad, Sarajevo.

¿Os imagináis sufrir un asedio de casi cuatro años? ¿Os imagináis no tener ni agua corriente ni luz ni calefacción (las temperaturas en invierno son a menudo negativas) durante buena parte de este periodo? ¿Os imagináis vivir sin plena libertad de movimiento y siempre alerta de los francotiradores que no perdonan?

Jovan Divyak probablemente no hubiera imaginado ni en sus peores pesadillas que tendría que liderar un ejército defensor en inferioridad de condiciones durante más de tres largos años (04.1992-02.1996) con tal de evitar que cayera la capital y se produjese otro genocidio. Pero lo hizo y en parte gracias a sus decisiones Sarajevo nunca fue tomada por las tropas serbias. Hoy es un héroe, que tarda horas y horas en llegar a su destino porqué todo el mundo que se lo encuentra por la calle lo para para darle las gracias o simplemente interesarse por su persona. La disciplina, esta virtud tan desvirtuada, junto con unos principios de justicia muy elevados fueron probablemente algunas de las claves que hicieron de Jovan un líder respetado y admirado.

No seré yo quien enaltezca los valores militares ni toda la épica que los envuelve, me limitaré a valorar y apreciar una persona que en un periodo de su vida tuvo poder y lo utilizó con justicia sacrificando probablemente su salud mental y poniéndose en peligro en múltiples ocasiones por el bien común.

Imagen de portada: Ciudad de Sarajevo – Marc Giralt, Trenkalòs

[1] https://en.wikipedia.org/wiki/Gavrilo_Princip

[2] http://sarajevo.travel/en/text/the-sarajevo-tram/144

[3] http://www.wienerzeitung.at/themen_channel/wz_reflexionen/kompendium/377313_Mit-dem-46er-durch-Sarajevo.html?em_cnt_page=2

Rosa M. Torrademé

rtorrato7@gmail.com

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