Un país que no sólo se visita: Marruecos


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Hace poco leí un artículo que hablaba sobre ciertas acciones que nos hacen felices, entre ellas estaba la de planear un viaje. ¡Atención! No viajar, ¡sino planearlo! La verdad es que me sentí muy identificada. Para mí, una de las mejores partes de viajar es crear mi propio viaje, sólo mío: informarme sobre el país y su cultura, saber qué es de mala educación y qué me hará quedar como una reina con los autóctonos, crear una ruta, recorrer el terreno virtualmente – me encanta Google Maps – y visualmente, con fotos, blogs y vídeos de Youtube.

Con los años he aprendido que una vez estás allí y ves tu “creación” hecha realidad la sensación es mil veces mejor. Pero otra cosa que me hace muy feliz, también, es poderla compartir.

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Valle del Draa. Fotografía: Ivan Guerrero

Recientemente viajé a Marruecos. Toda una experiencia: mi primera vez en el continente africano y la segunda vez que me alejaba un poco de la cultura occidental en un viaje.

Para mí era muy importante no quedarme sólo en una gran ciudad (Marrakech en nuestro caso) ya que la mayoría las puedes visitar en un par de días y, eso no lo sabía antes de ir, son muy agobiantes. La gente es acogedora, inteligente y muy pesada, esto último dicho con todo el amor del mundo. Esto se debe tener muy en cuenta, ya que si eres de la gente a la que los camareros de algunos bares del Eixample ya ponen nerviosa, mejor ir de viaje en Alemania, que van a su aire. En Marruecos roza el acoso comercial, si es que eso existe.

Con esta idea en mente, en primer lugar, empecé a mirar qué más se podía hacer, y la verdad es que las opciones eran muchas. Desde Marrakech salen un montón de excursiones de varios días de duración con todo incluido, que puedes contratar allí mismo o desde algunas webs como hicimos nosotros con www.disfrutamarrakech.com (muy fiable y recomendable). Mirando el viaje en retrospectiva la verdad es que nos dió mucha tranquilidad tenerlo todo reservado y no tener que regatear los precios allí. Segunda cosa a tener en cuenta: regatear no es opcional, es obligatorio. Pero seguramente si se contrata allí se puede conseguir el mismo viaje con todo incluido a un precio mucho mejor. Si eres de los que disfruta sumergiéndose en el tira y afloja que supone intentar bajar un precio allí, no seré yo quien te diga que no lo hagas. Seguramente te llevarás una buena charla y un té de menta de regalo, o sea que la experiencia no tiene pérdida. Eso sí, cuando lo haces con las comidas, los regalos, las especias, y una larga lista más, quizá discutir el precio de 3 días viaje al desierto, no apetece tanto.

Nuestra primera excursión fue en Essaouira, ciudad de pescadores y también llamada la ciudad portuguesa, porque fueron los primeros europeos en establecerse y todavía se puede distinguir las reminiscencias de esa cultura en la arquitectura de la ciudad. Es imperdible el puerto, con los puestos de pescado fresco (y no tan fresco) que puedes comprar a muy buen precio y pedir que te lo hagan en alguna parada que suele ser más barato, pero, de nuevo, sino quieres discutir el precio , las paradas cerca de la costa ya tienen su pescado expuesto que puedes elegir tú mismo. También hay que decir que sino te gusta el pescado o eres vegetariano o vegano sólo hay que decirselo y te buscarán alternativas, tu felicidad es lo primero.

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Puerto Essaouira. Foto: Ivan Guerrero

La segunda excursión fue un viaje de tres días al desierto de Merzouga. Una vez hecho, recomiendo efusivamente coger una excursión de más días, ofrecen de cuatro y hasta seis días. La de tres días está bien, pero el último día haces prácticamente catorze horas seguidas de coche y si, encima, se le revienta una rueda en medio del puerto montañoso del Atlas a las 20:00h de la tarde te empiezas a plantear dudas existenciales como, por ejemplo, si los nervios de tu culo soportarán una hora más sin atrofiarse de por vida.

Bromas aparte, la excursión es preciosa, pasas por un montón de sitios: ciudades, cañones, desiertos, etc. Los guías suelen ser geniales y están muy predispuestos a contarte de todo y más. Estuvimos en Aït Benhaddou, pueblo fortificado que conserva la estructura y arquitectura desde hace cientos de años, y donde han grabado películas como Gladiator y series como Juego de Tronos. También visitamos la Garganta del Todra, imprescindible, y si tienes más tiempo un lugar genial para hacer escalada. Obviamente, terminamos en el desierto, encima de camellos y con bailes alrededor del fuego. La lista de lugares es muy larga y mi tercera advertencia es que tengas muy claro que todo es una excusa para venderte algo. Todo. Te explicaran las cosas muy bien, te enseñarán hasta el más mínimo detalle y te harán sentir muy bienvenido, pero al final te pedirán qué quieres comprar. La cuestión es coger cierta filosofía de vida y aprender a decir el “No, gracias” muchas veces y a la misma persona a la que parece que estés rompiendo el corazón, si lo consigues, sobrevivirás sin sentirte exageradamente mala persona en Marruecos.

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Desierto Merzouga. Foto: Ivan Guerrero

Nosotros dejamos Marrakech para los últimos días, dos y medio concretamente, y creo que hicimos bien ya que así nos lo pudimos tomar con mucha calma y relajarnos después de tanto ir arriba y abajo. Marrakech está dividida en la parte vieja, donde están los monumentos y edificios turísticos, y la parte moderna con la zona de tiendas y discotecas. Nosotros sólo estuvimos en la parte vieja en una riad que se llama “Rainbow Hostel” que recomiendo muchísimo por su localización, junto a la plaza Jemmaa El Fnaa, y por la gente que trabaja allí. Insisto en que lo recomiendo porque la localización es muy importante. La Medina es un laberinto, literalmente, que cambia cada mes y ningún mapa, ni de papel ni de Google Maps, le puede seguir el ritmo. Algunas riads están tan adentro que encontrarlas cuando vuelves de noche y no hay luz (sólo hay farolas en las calles principales y la plaza) es imposible y casi diría que peligroso.

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Plaza Jemmaa el Fna de Marrakech. Foto: Ivan Guerrero

Una vez dicho esto, Marrakech es una ciudad viva, con todos los matices de la palabra, hierve y se revuelve sobre sí misma. Como visitas principales podríamos recomendar las tumbas Saadiens, el palacio de Bahía y el palacio Badi, así como los jardines de la ciudad. Pero en definitiva lo que tienes que hacer en Marrakech es empezar a caminar y perderte en el batiburrillo de sus calles, recorrer el Zoco (equivalente al Gran Bazar de Estambul), pasar una noche cenando en las paradas de la plaza Jemma El Fnaa, donde te perseguirán con monos y serpientes para que te hagas una foto, recorrer las callejuelas de la Medina pidiéndote si sabrás volver a donde has empezado. La experiencia no tiene precio.

Poder resumir este viaje no ha sido fácil, ya que puedo decir nombres, recomendar lugares, deciros lo que me ha gustado y siempre me dejaré muchas cosas que contar. Si quiero dejar clara una cosa, es que Marruecos es un país que no sólo se visita, sino que se vive, vayas con esa idea o no.

Berta Muntadas Molet

Youtuber en: www.youtube.com/channel/UC6JQrHcYCcShxN1f6x9miFw

Vlogs del viaje:

1/3: https://www.youtube.com/watch?v=-k_cK51lV9E

2/3: https://www.youtube.com/watch?v=XWOXuABYwpc

3/3: https://www.youtube.com/watch?v=4O0bNIIya90

Recomendaciones para souvenirs: https://www.youtube.com/watch?v=wzqQ2QnntXA

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