¿Ser o no ser? Ésta es la cuestión


Cuando nos hablan de Dinamarca, de la reina Gertrudis, del rey Claudio o del amigo Horacio es posible que muchos de nosotros no sepamos de qué nos están hablando. Pero si nos dicen: Ser o no ser? Ésta es la cuestión, todos sabemos que ésta es la cita por excelencia de la obra de teatro Hamlet, del dramaturgo inglés William Shakespeare.

Clara de Ramón, Marc Rius, Alba José, Raimon Molins, Toni Guillemat y Xavier Torra, bajo la dirección y adaptación de Marc Chornet y Raimon Molins -integrantes de Projecte Ingenu en colaboración con la Sala Atrium-, son los encargados de dar vida en el más minimalista, pero contradictoriamente más monumental, Hamlet. Y digo monumental, porque las dos horas y media que permanecí en la pequeña Sala Atrium de Barcelona me parecieron la clara escenificación de obras tan monumentales como, por ejemplo, “El Davidde Michelangelo o quizás La Vocación de San Mateo de Caravaggio, si hablamos de pintura o incluso si nos ponemos en términos arquitectónicos, tanto monumental como el Pabellón alemán” de Mies Van der Rohe.

Hamlet, la tragedia eterna. Interpretada sólo con las ropas vestidas de los actores y actrices, unas plataformas móviles de madera -que aportan dimensión y dinamismo-, una cámara de vídeo donde Hamlet registra sus pensamientos más ocultos así como sus delirios más superficiales, y unas copas de vino, esencia de la lujuria y el agua símbolo de la creación y la destrucción. Odio, amor, celos, pasión, locura, humor, corrupción y dudas morales son entre otros los temas más destacados de esta magistral obra de teatro, que después de cuatro centurias nos sigue emocionando y hace plantearnos los más oscuros comportamientos de el ser humano, como el primer día.

Imatge 2
Detalle de una de las escenas. Fotógrafa: Andrea Torres Balaguer

 

Entradas agotadas. Es el cartelito que ha acompañado estas últimas semanas los cristales de la puerta de entrada de la Sala Atrium. Y es que no es para menos, los primeros espectadores que disfrutaron de la obra han efectuado esa tradición tan antigua del “boca a boca”, para esparcir la excelencia de ésta. No lo decimos sólo por las infraestructuras y la esencia de la tragedia, sino también por la retórica y la puesta en escena que hacen los actores y actrices, que podrían haber hecho “otra” adaptación más de Hamlet, pero al contrario, han hecho una sensacional adaptación de una de las tragedias más famosas de la historia de la literatura. Así pues, después de hacer mi más que humilde crítica de esta adaptación de Hamlet, me gustaría terminar con una de las mejor citas, secondo me, de la obra:

 Sabemos lo que somos, pero no lo que podemos llegar a ser.

Por Maria Pérez Santafosta

Imágenes de la obra. Fotografías de Andrea Torres Balaguer

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